REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
RÓMULO GALLEGOS
ÁREA DE
POSTGRADO
Doctorado en
Ciencias de la Educación
Cohorte II Valle de la Pascua
PERCEPCIÓN
DE LOS ADOLESCENTES SOBRE LOS VALORES Y ACTITUDES DE LOS PROFESIONALES DE LA DOCENCIA
DURANTE EL PROCESO PEDAGÓGICO
FACILITADOR:
Dr. Edgar Castillo
PARTICIPANTE:
María Padilla
Valle de la Pascua, Noviembre de 2012
Durante muchos años se ha
investigado sobre el tema de los valores y de los factores que han repercutido
en la sociedad para que éstos hayan perdido significado y esencia en los seres humanos. Se escucha con
frecuencia que los valores sociales se han perdido, que ya no hay respeto entre
las personas, los hijos ahora no obedecen a los padres ni a sus mayores y, así
otras tantas frases que nos llevan a reflexionar sobre la importancia de los
valores éticos y morales, para que la sociedad se consolide como el espacio
donde se forman y desarrollan los hombres y mujeres del futuro.
En
el tema de los valores, existen diversos elementos que se confrontan e influyen
en la adquisición de los mismos, como lo son la familia, la escuela, la
comunidad, entre otros, y que pasan a ser piezas claves para que los niños, niñas
y jóvenes se conviertan en personas aptas para convivir en sociedad. En la
familia se les inculcan los valores de índole afectiva (amor, tolerancia,
respeto, justicia, lealtad, entre otros), en el medio social (comunidad) los
sujetos inician su interacción con el entorno que los rodea y aprenden nuevos
valores (cooperación, compañerismo, sinceridad, humildad, superación, otros), y
es en la escuela donde se refuerzan y fortalece los valores ya adquiridos, todo
ello se logra a través del modelado de las conductas que los niños, niñas y jóvenes
traen de su hogar y de la comunidad o sector donde habitan, es por ello que la
actitud y los valores que demuestren los docentes en el aula, son piezas claves
para la formación de los educandos, es allí donde radica el rol fundamental del
maestro, aquello que lo distingue de un simple dador de clases.
Educar, requiere guiar, conducir, pero conducir desde
dentro de la persona, desarrollando su moral autónoma, ayudando a formar
actitudes que hagan de cada ser humano, la persona adecuada para vivir en
sociedad y hacer de esa sociedad un lugar para vivir felizmente.
Al respecto, Scheler (1912), estipula que
los valores representan un mundo especial de
esencias que son llamadas cualidades valiosas o “cualidades de valor”, dominando los objetos con sus particulares
relaciones y conexiones. Para él, los valores son descubiertos mediante la
experiencia fenomenológica, que es “a priori”, porque no se conocen por la experiencia sensible,
se sustraen por inducción. Los valores son dados igual que las demás esencias,
mediante una intuición inmediata y evidente, por la experiencia.
Los valores no pertenecen
al dominio de lo pensado, ni son captados por una intuición racional, sino que
la experiencia de los valores se tiene por un acto especial llamado “percepción
afectiva” de los mismos, que sería el sentimiento. Los valores sólo son dados
en una percepción afectiva absoluta, que es un sentimiento puro que capta la
esencia a priori. A esta
percepción de los valores por la vía del sentimiento se la conoce como
“intuición emocional de las esencias”.
Es por ello que, sobre esta temática se han dado
múltiples opiniones y de ellas las distintas
investigaciones que se han llevado a cabo sobre esta premisa, entre la que podemos
citar a:
Ramos, María G. (2001), citada por (Mora, T., 2006) en su
trabajo de ascenso con posterior publicación bibliográfica, Educar en Valores, señala que una
sociedad que se aprecia de ser democrática, debe enarbolar la bandera de los
valores humanos. En una democracia, las instituciones deben ser el símbolo de
la fuerza; lo bueno y lo malo, ya que están constituidas por hombres y mujeres;
a éstos es lo que debe abarcar el campo de una buena educación ética, que
además de ser un problema de principios, es también de inteligencia.(p. 304). La
misma autora establece que “Si queremos iluminar la imaginación de nuestros
jóvenes, primero debemos encender la nuestra”.
Otro aporte que he considerado
para mi investigación, es la de Sotil, Escurra y otros (2005) en su estudio
sobre Actitudes de los Docentes hacia la Enseñanza en Valores en los Alumnos
del Nivel Primario, si el docente toma conciencia que su fi cumple
satisfactoriamente en cuanto a la trasmisión de conocimientos, pero no puede
afirmar de igual manera en cuanto a la formación integral de los alumnos, no
los hará capaces de afrontar con éxito el futuro de sus vida, ayudarlos a
buscar un norte adecuado, procurando que ellos elaboren su propio proyecto de
vida.
En este sentido consideraron, que
a partir de la experiencia sociocultural, el alumno será sujeto activo de su
propio aprendizaje, al confrontar sus conocimientos, habilidades y valores con
los modelos y contenidos expresados por el docente, quien debe ser un guía, un
orientador capaz de abrir perspectivas a partir de los contenidos considerando
la realidad sociocultural de los estudiantes.
Así mismo,
Valera, G. (s/f) reafirma que el primer agente transmisor de valores es
la familia, principal protagonista en la vida del individuo y la muestra de
valores que se transmitan en ella será el pilar fundamental para sus relaciones
y actitudes sociales futuras; sumado a éstas, está el sistema educativo, del
cual se espera que enseñe no sólo a "aprender a aprender" sino "aprender a vivir",
siendo importante el papel de la escuela, en donde profesores, compañeros y
toda la comunidad educativa con la cual interactúa el niño y el joven diariamente,
transfieren algunos valores diferentes a los que el individuo ya había forjado.
Hay que destacar
que en esta etapa, uno de los protagonistas principales, en cuanto a
transmisión de valores se refiere, es el docente, quien con su ejemplo y forma
de actuar enseña, ilustra, por ello el docente deberá estar muy atento a sus
actitudes, palabras y gestos, tratando de que éstos sólo transmitan valores
positivos, tales como respeto, unión, honestidad, tolerancia,
solidaridad, sin incongruencias entre el "decir" y el
"hacer". Ofrecer a sus educandos una atmósfera de confianza
y no olvidar que en los nuevos enfoques de la orientación educativa, el maestro,
con su formación actual puede y debe poner en práctica la atención de sus
alumnos en forma integral.
